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	<title>Comentarios para HUKAMNAMA EN ESPAÑOL</title>
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	<description>TRADUCCION EN ESPAÑOL DEL HUKAMNAMA DESDE EL SIRI HARIMANDER SAHIB</description>
	<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 18:03:09 +0000</pubDate>
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		<item>
		<title>Comentario de Rodrigo Valencia Q en Hukamnama - Junio, Lunes 23, 2008</title>
		<link>http://hukamespanol.wordpress.com/2008/06/23/hukamnama-junio-lunes-23-2008/#comment-192</link>
		<dc:creator>Rodrigo Valencia Q</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jun 2008 16:34:56 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://hukamespanol.wordpress.com/?p=300#comment-192</guid>
		<description>Señor: Tus Nombres son incontables, pero Tú eres el Nombre de los Nombres.
Tu Nombre no es una palabra; es el origen de todas las palabras, el comienzo y el fin, el nacer de todas las edades, el alfa y el omega de la infinitud.
Vienen las arrugas sobre el rostro; son tus marcas en el barro.
Ondean las canas sobre la cabeza; son tus brisas pasajeras, las estaciones del invierno, los recuerdos del ayer. Quizás perdones nuestras faltas, quizás recobremos algo de la juventud perdida, quizás nos mires con misericordia...si volvemos nuestros ojos hacia Tí.
Vamos caminando hacia el ocaso, se han gastado los caminos, el sol declina en la montaña. Sin tu Mérito, ahogamos la existencia, no encontramos la brújula que aliviana la encrucijada, aves negras asustan en los árboles.
No tenemos mérito, no hemos abierto el libro de tu Gracia. Y entre tantas distancias confundidas, el paisaje es inmenso, las calles lloran entre el polvo, los rascacielos confunden la mirada.
Nadie sabe nuestros nombres; ni siquiera nosotros mismos. Los perdimos a la salida del Paraíso, se confundieron con las piedras del camino, viajeros somos en las sombras del invierno.  
Señor: Danos un Nombre Nuevo. 
Rodrigo Valencia Q.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Señor: Tus Nombres son incontables, pero Tú eres el Nombre de los Nombres.<br />
Tu Nombre no es una palabra; es el origen de todas las palabras, el comienzo y el fin, el nacer de todas las edades, el alfa y el omega de la infinitud.<br />
Vienen las arrugas sobre el rostro; son tus marcas en el barro.<br />
Ondean las canas sobre la cabeza; son tus brisas pasajeras, las estaciones del invierno, los recuerdos del ayer. Quizás perdones nuestras faltas, quizás recobremos algo de la juventud perdida, quizás nos mires con misericordia&#8230;si volvemos nuestros ojos hacia Tí.<br />
Vamos caminando hacia el ocaso, se han gastado los caminos, el sol declina en la montaña. Sin tu Mérito, ahogamos la existencia, no encontramos la brújula que aliviana la encrucijada, aves negras asustan en los árboles.<br />
No tenemos mérito, no hemos abierto el libro de tu Gracia. Y entre tantas distancias confundidas, el paisaje es inmenso, las calles lloran entre el polvo, los rascacielos confunden la mirada.<br />
Nadie sabe nuestros nombres; ni siquiera nosotros mismos. Los perdimos a la salida del Paraíso, se confundieron con las piedras del camino, viajeros somos en las sombras del invierno.<br />
Señor: Danos un Nombre Nuevo.<br />
Rodrigo Valencia Q.</p>
]]></content:encoded>
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	<item>
		<title>Comentario de Rodrigo Valencia Q en Hukamnama - Junio, Jueves 19, 2008</title>
		<link>http://hukamespanol.wordpress.com/2008/06/19/hukamnama-junio-jueves-19-2008/#comment-189</link>
		<dc:creator>Rodrigo Valencia Q</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2008 17:34:02 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://hukamespanol.wordpress.com/?p=297#comment-189</guid>
		<description>Llegando al refugio, uno reencuentra su verdadero rostro.
Entrando al recinto sacro, las túnicas se blanquean con la brisa de las nubes.
Ingresando al Santo de los Santos, el Sol nos da su Gracia, la luna cede su honor al Rey de Reyes, las arrugas desaparecen de la tierra.
Los tormentos huyen cuando, a lo lejos, un canto santo abre las auroras y la risa inefable cubre los mundos.
Dentro y fuera, un Éxtasis renueva las montañas,las flores hallan sus lenguas olvidadas, los ríos brillan con secretos inmemoriales.
El Señor nos salva como a Hijos de lo Eterno, y, muy seguro, aflicciones y desencantos ennmudecen para siempre.
Viendo los Pies del Señor, descubrimos el camino perdido; poco a poco reunimos las piedras del tesoro, y el secreto asoma alguno de sus inefables brillos. 
Hay un canto que entreabre madrugadas, modula voces angélicas, moldea las aspiraciones hacia la pureza. La vida renueva sus vestuarios, los linos bajan sobre el alma, el rostro rejuvenece con la Gracia.
Rodrigo Valencia Q (Colombia).</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Llegando al refugio, uno reencuentra su verdadero rostro.<br />
Entrando al recinto sacro, las túnicas se blanquean con la brisa de las nubes.<br />
Ingresando al Santo de los Santos, el Sol nos da su Gracia, la luna cede su honor al Rey de Reyes, las arrugas desaparecen de la tierra.<br />
Los tormentos huyen cuando, a lo lejos, un canto santo abre las auroras y la risa inefable cubre los mundos.<br />
Dentro y fuera, un Éxtasis renueva las montañas,las flores hallan sus lenguas olvidadas, los ríos brillan con secretos inmemoriales.<br />
El Señor nos salva como a Hijos de lo Eterno, y, muy seguro, aflicciones y desencantos ennmudecen para siempre.<br />
Viendo los Pies del Señor, descubrimos el camino perdido; poco a poco reunimos las piedras del tesoro, y el secreto asoma alguno de sus inefables brillos.<br />
Hay un canto que entreabre madrugadas, modula voces angélicas, moldea las aspiraciones hacia la pureza. La vida renueva sus vestuarios, los linos bajan sobre el alma, el rostro rejuvenece con la Gracia.<br />
Rodrigo Valencia Q (Colombia).</p>
]]></content:encoded>
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	<item>
		<title>Comentario de Rodrigo Valencia Q en Hukamnama - Junio, Martes 17, 2008</title>
		<link>http://hukamespanol.wordpress.com/2008/06/17/hukamnama-junio-martes-17-2008/#comment-184</link>
		<dc:creator>Rodrigo Valencia Q</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jun 2008 21:40:06 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://hukamespanol.wordpress.com/?p=295#comment-184</guid>
		<description>El cuerpo es la mancha,la región oscura. La Palabra es el espíritu, la región de luz. Sinembargo, los dos son uno solo en el lugar de la conciencia, cuando la unidad borra la diferencia. 
Miles de palabras no llegan hasta allí, al alcázar escondido; ocultan el sentido, laceran la visión, conducen al laberinto de los extraviados, que somos todos. 
Magos del intelecto hemos sido desde siempre, y no iremos más allá de los verbos, de sus giros y avalanchas. ¿En dónde nuestro trofeo? ¿Qué puertas cruzamos con falacias palabreras?
Ningún discurso, ningún rito aclara la oscura senda; sólo el Entendimiento Santo, la Revelación de Gracia, la sonrisa interior de amor, lavan el cuerpo manchado de impureza. 
Una mirada del Santo descubre el sabor de la Esencia, y entonces, a su lado, caminamos poco a poco hasta el Paraíso de Dios. 
Allí,la vergüenza de Eva se esconde de los resplandores; allí los truenos del fulgor eterno muestran el Jardín de las Delicias. 
Adán alarga su brazo a través de las edades; y si Dios se lo concede, restaura su alma,lo reencuentra con su Eva, en la inmortalidad de los abrazos extasiados.
Rodrigo Valencia Q (Colombia)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El cuerpo es la mancha,la región oscura. La Palabra es el espíritu, la región de luz. Sinembargo, los dos son uno solo en el lugar de la conciencia, cuando la unidad borra la diferencia.<br />
Miles de palabras no llegan hasta allí, al alcázar escondido; ocultan el sentido, laceran la visión, conducen al laberinto de los extraviados, que somos todos.<br />
Magos del intelecto hemos sido desde siempre, y no iremos más allá de los verbos, de sus giros y avalanchas. ¿En dónde nuestro trofeo? ¿Qué puertas cruzamos con falacias palabreras?<br />
Ningún discurso, ningún rito aclara la oscura senda; sólo el Entendimiento Santo, la Revelación de Gracia, la sonrisa interior de amor, lavan el cuerpo manchado de impureza.<br />
Una mirada del Santo descubre el sabor de la Esencia, y entonces, a su lado, caminamos poco a poco hasta el Paraíso de Dios.<br />
Allí,la vergüenza de Eva se esconde de los resplandores; allí los truenos del fulgor eterno muestran el Jardín de las Delicias.<br />
Adán alarga su brazo a través de las edades; y si Dios se lo concede, restaura su alma,lo reencuentra con su Eva, en la inmortalidad de los abrazos extasiados.<br />
Rodrigo Valencia Q (Colombia)</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Rodrigo Vlencia en Hukamnama - Junio, Lunes 9, 2008</title>
		<link>http://hukamespanol.wordpress.com/2008/06/09/hukamnama-junio-lunes-9-2008/#comment-179</link>
		<dc:creator>Rodrigo Vlencia</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jun 2008 19:44:09 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://hukamespanol.wordpress.com/?p=286#comment-179</guid>
		<description>Incontables infatuaciones, millones de audacias, engaños esgrime el ego en espejos empañados. Túnicas oscuras gritan sobre el cuerpo,los pies sangran en los arrabales.
Sin el Agua del Manantial, sin el Agua Inmaculada,cubren el alma, empañan la mañana, el día y la noche. Vamos como ciegos, milenios de laberinto, espejismos por doquier... y la paloma no abre sus alas en el hielo.
Como Dante en el camino, extraviamos la vía en una senda oscura; nuestras voces se estrellan en el cielo, no hay ecos ni brisas para el día. Nadie viene por nosotros, el desierto esparce sus arenas al viento, y el olvido oculta la senda tras cerrojos. 
Pero quien lo trae en el destino, quiebra los mundos, lava el rostro con palabras santas, y huele el aroma de los perfumes infinitos. Provienen de las voces, de las arpas eternas, de los sones inmortales, de la túnica inmarcesible del Maestro de los Mundos. Vienen y despiertan al viajero de ánforas recónditas, al transeunte que busca su rostro verdadero, su Nombre resplandeciente.
Floraciones en la madrugada, utopías desveladas, alas llenan,iluminan espacios siderales, y el Señor de los Mundos derrumba muros de dudas... Resplandece la Ciudad Eterna.
Rodrigo Valencia Q (Colombia).</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Incontables infatuaciones, millones de audacias, engaños esgrime el ego en espejos empañados. Túnicas oscuras gritan sobre el cuerpo,los pies sangran en los arrabales.<br />
Sin el Agua del Manantial, sin el Agua Inmaculada,cubren el alma, empañan la mañana, el día y la noche. Vamos como ciegos, milenios de laberinto, espejismos por doquier&#8230; y la paloma no abre sus alas en el hielo.<br />
Como Dante en el camino, extraviamos la vía en una senda oscura; nuestras voces se estrellan en el cielo, no hay ecos ni brisas para el día. Nadie viene por nosotros, el desierto esparce sus arenas al viento, y el olvido oculta la senda tras cerrojos.<br />
Pero quien lo trae en el destino, quiebra los mundos, lava el rostro con palabras santas, y huele el aroma de los perfumes infinitos. Provienen de las voces, de las arpas eternas, de los sones inmortales, de la túnica inmarcesible del Maestro de los Mundos. Vienen y despiertan al viajero de ánforas recónditas, al transeunte que busca su rostro verdadero, su Nombre resplandeciente.<br />
Floraciones en la madrugada, utopías desveladas, alas llenan,iluminan espacios siderales, y el Señor de los Mundos derrumba muros de dudas&#8230; Resplandece la Ciudad Eterna.<br />
Rodrigo Valencia Q (Colombia).</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Rodrigo Valencia Q en Hukam en Español</title>
		<link>http://hukamespanol.wordpress.com/about/#comment-173</link>
		<dc:creator>Rodrigo Valencia Q</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jun 2008 19:57:29 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-173</guid>
		<description>A lo lejos se oye; se acerca, es el susurro que despierta el día. Un resplandor lo acompaña: es el calor del amor; acaricia el alma, embriaga, enaltece, toca con suavidad.
¿Quién puede negarse, quién puede apartar esa mirada de luz? Desde siglos, desde antes de todo, ahí está el manantial, está escondido en el corazón del devoto.
¡Qué atracción, qué gozo sutil! Vedlo, no más; basta una mirada, con un simple ver lo descubres, tus ojos dejan las sombras, y oyes el manantial; sus ondas livianas lavan el mal. 
Está lejano, está cerca; vivimos en él, nos apartamos de él. Lo buscamos, le huimos, y no logramos entender. De la sombra a la Luz, de la Luz a la sombra, el periplo eterno culmina en ese resplandor.
Déjate asir, déjate llevar; Él conoce la senda, retorna al manantial.
Si acaso oyes su corno, es buena señal; si acaso lo olvidas, días malos vendrán, el rostro se cubre con cenizas eternas.
Rodrigo Valencia (Colombia).</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>A lo lejos se oye; se acerca, es el susurro que despierta el día. Un resplandor lo acompaña: es el calor del amor; acaricia el alma, embriaga, enaltece, toca con suavidad.<br />
¿Quién puede negarse, quién puede apartar esa mirada de luz? Desde siglos, desde antes de todo, ahí está el manantial, está escondido en el corazón del devoto.<br />
¡Qué atracción, qué gozo sutil! Vedlo, no más; basta una mirada, con un simple ver lo descubres, tus ojos dejan las sombras, y oyes el manantial; sus ondas livianas lavan el mal.<br />
Está lejano, está cerca; vivimos en él, nos apartamos de él. Lo buscamos, le huimos, y no logramos entender. De la sombra a la Luz, de la Luz a la sombra, el periplo eterno culmina en ese resplandor.<br />
Déjate asir, déjate llevar; Él conoce la senda, retorna al manantial.<br />
Si acaso oyes su corno, es buena señal; si acaso lo olvidas, días malos vendrán, el rostro se cubre con cenizas eternas.<br />
Rodrigo Valencia (Colombia).</p>
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